miércoles, 13 de marzo de 2013

Google muestra unas zapatillas deportivas de alta tecnología que hablan a su propietario



En Google parecen dispuestos a hacer que el mundo parezca tan futurista como se muestra en las películas de ciencia ficción. Cuando aún siguen realizando pruebas con las gafas de realidad aumentada Google Glass, ya piensan en un nuevo ingenio, las zapatillas inteligentes Google Shoes, que son capaces de hablar con su propietario.

La compañía ha mostrado este tecnológico calzado en la conferencia SXSW, donde describieron el producto como un concepto creativo y sin ningún interés comercial, al menos de momento.

Google ha creado las zapatillas con un par de deportivas Adidas, un circuito electrónico, un altavoz, acelerómetro, giroscopio y sensor de presión. Las Google Shoes poseen sostema de conexión Bluetooth y pueden indicar direcciones gracias a Google Maps.


Los desarrolladores han querido darle personalidad a las zapatillas, y lo han hecho poniéndole una pizca de humor. De este modo, las Google Shoes no sólo hablan a su propietario cuando este se está moviendo sino que le dicen cosas como "esto es muy aburrido" cuando el individuo en cuestión está parado durante un largo rato.

Las zapatillas se enmarcan dentro del Art Copy and Code Project, una serie de experimentos centrados en la innovación y el marketing, pero Google reconoce que esta idea en concreto, lejos de ser un mero juego, tiene mucho potencial. Los atletas, por ejemplo, podrían llevar estas zapatillas, que informarían a sus seguidores en Twitter de la velocidad a la que está corriendo en un determinado evento.

A pesar de todo, la compañía ha descartado dedicarse a este mercado, al menos de forma directa. "No vamos a entrar en el negocio del calzado", dijo un representante de Google.

domingo, 10 de febrero de 2013

La leptina y su papel en el apetito



Los galardonados con los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2012, Douglas Coleman y Jeffrey M Friedman han abierto durante su carreta científica nuevos paradigmas en la etiología de la obesidad a raíz del descubrimiento de la leptina y sus mecanismos de acción. Como todo descubrimiento científico, no fue un momento aislado de "Eureka" sino la labor continuada de generaciones de científicos, cuyas observaciones, dedicación e ingenio han allanado el camino para aquellos que han recogido su testigo y, apoyados por tecnologías cada vez mas sofisticadas y potentes, han llevado el conocimiento a cumbres cada vez mas elevadas. La historia de la leptina, o mejor dicho, de la existencia de un mecanismo que regulaba el apetito de una manera biológica a través de un factor circulante en la sangre, se remonta a los años 50 de la mano de investigadores como Gordon C. Kennedy del Instituto Nacional para Investigación Medica de Londres y de Romaine Hervey de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, utilizando modelos experimentales. Fue unos años mas tarde en la mitad de los sesenta cuando uno de los galardonados, Douglas Coleman, al otro lado del Atlántico, se hace eco del trabajo de estos investigadores y añade a la ecuación del descubrimiento la inmensa riqueza genética de modelos animales presentes en el Jackson Laboratory en Bar Harbor, Maine. 

Sin embargo la identificación de los modelos genéticos no era el final del camino ya que la tecnología de esa década no permitió ni la identificación del factor o factores, ni de los genes involucrados. Para llegar a este punto hubo que esperar casi 20 años hasta 1986, en que la curiosidad de Jeffrey Friedman, entonces un recién iniciado joven científico en la Universidad de Rockefeller en Nueva York, se unió a los desarrollos tecnológicos de la genética impensables dos o tres décadas antes. Esto le permitió en 1994 poner por fin nombre a esa molécula involucrada con la saciedad y la obesidad que hoy conocemos como leptina y a la apertura de una nueva era en la investigación de ese problema tan aparente y acuciante en nuestros días, como es el sobrepeso y la obesidad. En 1995, otra parte del puzle se completa con la identificación del receptor de la leptina por parte de Louis A. Tartaglia científico en Millennium Pharmaceutical Incorporated, en Cambridge, USA, de una manera casi simultánea con Friedman. En 1997 se identificó que el gen de la leptina era responsable de obesidades extremadamente mórbidas en humanos Durante casi cuatro décadas todos estos avances fueron basados en estudios en roedores, pero un descubrimiento tan crucial debía inmediatamente ser investigado en humanos para lo cual "la ciencia cruzó el Atlántico" de nuevo y fue en el laboratorio de Sadaf Farooqi y Stephen O'Rahilly en el Hospital Addenbrooke de Cambridge, Reino Unido, donde en 1997 se identificó que el gen de la leptina era responsable de obesidades extremadamente mórbidas en humanos, como resultado, como era de esperar de un apetito insaciable. Gracias a estos descubrimientos, la percepción de la obesidad cambia y se convierte en algo genético y por lo tanto biológico. Además el tejido adiposo deja de ser un mero depósito pasivo de grasa para convertirse en un órgano activo y generador de hormonas que conectaban a este tejido con el cerebro y gracias a esta comunicación se controlaba el apetito y los hábitos de los sujetos humanos, abriendo así nuevas vías predictivas, preventivas y terapéuticas para la obesidad y poniendo el control del apetito como elemento crucial en la lucha contra la obesidad. Por supuesto todavía tenemos un largo camino por recorrer, la evidencia está en la calle. Científicos como Coleman y Friedman han inspirado ya a muchos otros a recoger ese testigo y utilizar el conocimiento que ellos han construido para ascender un escalón mas gracias a nuevos conceptos y a nuevas tecnologías tanto genéticas y bioquímicas como de imagen cerebral, que permitirán conocer más en profundidad qué es lo que nos mueve a comer lo que comemos y cuando lo hacemos y así ser capaces de hacer nuestro el mensaje de esa inscripción, puesta por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos: "nosce te ipsum" (conócete a ti mismo) y de esta manera alcanzar y mantener la salud óptima en cada una de las etapas de nuestra vida.

lunes, 7 de enero de 2013

La evolución de las especies y el cambio climático



Los carboneros comunes deberán poner antes sus huevos para que el nacimiento de sus crías acompañe el desarrollo más temprano de las orugas


Pero podría perder la batalla contra el cambio climático, según un nuevo estudio.

Estas aves (Parus major) alimentan a sus pichones con orugas disponibles apenas unas semanas antes de su metamorfosis en polillas. Y el aumento de temperatura está haciendo que esta transformación ocurra más temprano.

¿Podrán los carboneros poner sus huevos antes, para que el nacimiento de sus crías coincida con la abundancia de orugas? ¿O podrán cambiar sus preferencias y depender de otras fuentes de alimento?

Estas son las preguntas complejas que buscan responder los biólogos dedicados al estudio del llamado "rescate evolutivo".

Los cambios ambientales y la pérdida de biodiversidad se están dando a una velocidad sin precedentes en la historia de la humanidad y el gran interrogante para los expertos es: ¿pueden las plantas y animales evolucionar lo suficientemente rápido como para evitar su desaparición?

El estudio del rescate evolutivo es reciente pero su relevancia es tal que la Academia de Ciencias del Reino Unido, la Royal Society, decidió dedicarle este lunes enteramente una de sus publicaciones más prestigiosas.

Tiempo de reproducción-

Uno de los estudios destacados por la Royal Society se titula "¿Pueden los carboneros comunes adaptar sus tiempos de reproducción al cambio climático?".

"Nuestros resultados indican que los carboneros comunes no podrán adelantar lo suficiente su tiempo de reproducción para acompañar los cambios en las fuentes de alimento para sus crías", dijo el profesor Marcel Visser, jefe del Departamento de Ecología Animal del Instituto de Ecología de Holanda, Netherlands Institute of Ecology.

"Esto significa que no podrán seguir utilizando esta fuente de alimento de alta calidad y deberán cambiar a otras inferiores, es decir, a otras especies de insectos. Ello a su vez reducirá el número de crías que pueden producir y posiblemente aumentará su riesgo de extincion".

"Posteriormente las orugas se transforman en polillas y ya no están disponibles para las aves. Con el aumento en la temperatura, este pico en la abundancia de alimento se da en fechas cada vez más tempranas y esta modificación ocurre a un ritmo que duplica el del cambio en la puesta de huevos de las aves", explicó el Dr. Visser.

"La mejor forma de adaptarse para estas aves sería cambiar genéticamente a un ritmo que acompañe el cambio en su alimento. Pero nuestras proyecciones muestran que es poco probable que esto suceda".

Para hacerlo debería, por ejemplo, darse un caso de "microevolución", que aquellas aves con características genéticas que permitan una puesta más temprana acaben prevaleciendo sobre las otras.

Visser y sus colegas se centraron en el carbonero común porque "su biología y ecología han sido excepcionalemnte bien estudiadas y esto nos permitió construir modelos sensibles para predecir cambios futuros. Estos modelos, por ejemplo, requerían información detallada sobre cuanta energía necesitan estas aves para producir sus huevos y esta información está disponible en el caso del carbonero común pero no de otras especies".

Estrés ambiental-

Uno de los científicos que compiló la publicación de la Royal Society es Andrew Gonzalez, profesor de biología de la Universidad McGill en Canadá.


En experimentos con levadura, científicos de la Universidad McGill constataron que la evolución puede darse más rápido de lo esperado.

En un experimento el año pasado, Gonzalez y su colega Graham Bell usaron un robot activo las 24 horas del día para estudiar más de 2.000 poblaciones de levaduras a lo largo de varias generaciones.

Los científicos escogieron levadura de pan, Saccharomyces cerevisiae, porque puede reproducirse en cuestión de horas.

Utilizando el robot, McGill sometió a las poblaciones a diferentes grados de estrés ambiental, cambiando la salinidad de su medio.


Los investigadores descubrieron que los cambios evolutivos podían tener lugar soprendentemente rápido, en 50 a 100 generaciones. La probabilidad de un rescate evolutivo dependía además de factores como el grado de severidad de los cambios en el ambiente y la exposición previa a los mismos, así como el contacto con otras poblaciones expuestas a un estrés similar.

"El mismo proceso general tiene lugar se trate de levadura o de mamíferos. Pero no podemos, por ejemplo, hacer un experimento con pandas, porque el tiempo que llevaría estudiar su evolución sería mucho mayor que el ritmo actual de cambios ambientales", señaló Gonzalez.

"Debemos trabajar en base a modelos y confiar en que la realidad básica que captamos es suficiente para extrapolar".

"Demasiado rápido"-

La biodiversidad está declinando rápidamente a nivel global. La destrucción de hábitat, la presión de la población humana y los cambios en el clima se están dando a tal ritmo que, según algunas estimaciones, la pérdida de especies se está registrando a un ritmo entre 100 y 1000 veces más rápido que el considerado natural.

Las cifras del Global Carbon Project (Proyecto Global del Carbono) que acaban de ser divulgadas durante la actual cumbre de cambio climático en Doha, Qatar, muestran que el nivel actual de emisiones puede conducir a un calentamiento global de entre 4 y 6 grados.

Si bien la contaminación por dióxido de carbono se está reduciendo en muchos países industrializados, dicha disminución es compensada por el aumento en emisiones de economías emergentes como China e India.

Hasta el momento la predicción más común es que el rescate evolutivo es poco probable para las poblaciones naturales, señala la publicación de la Royal Society. El diseño de modelos matemáticos para las proyecciones futuras está avanzando, pero el docuemento advierte también que se necesitan más experimentos, por ejemplo, sobre los mecanismos genéticos en juego o pruebas que incorporen las complejas interacciones entre especies. Sólo así será posible determinar hasta qué grado llegará el impacto en la biodiversidad del cambio global introducido por la actividad humana.

Para Visser, "la principal conclusión de nuestro trabajo es que el cambio climático actual está ocurriendo a un ritmo que probablemente es demasiado rápido para que muchas especies logren adaptarse".

"Estudios como el nuestro son cruciales porque nos ayudan a entender mejor qué nivel de cambio climático las especies pueden llegar a tolerar en teoría. Y esto permitirá que el efecto del cambio climático en la extinción de especies sea tomado en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre las metas de emisiones globales de gases de invernadero que deberíamos proponernos en forma colectiva".

Los estudios compilados por la Royal Society bajo el título, "Rescate evolutivo en ambientes cambiantes" o "Evolutionary rescue in changing environments" fueron publicados en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B.


jueves, 27 de diciembre de 2012

El ombligo humano es como una selva tropical con 2.300 tipos de bacterias



No hace falta ir al Amazonas para descubrir un ecosistema desconocido y rico en biodiversidad, basta levantarse la camiseta y estudiar el ombligo, cuya vida se parece más de lo que podemos imaginar a la de una selva tropical. Un grupo de investigadores de siete universidades de EEUU cultivaron y analizaron 60 muestras tomadas de ombligos humanos, en los que encontraron más de 2.300 especies de bacterias, según publican en la revista PlosOne.

Que la piel humana está habitada por billones de microorganismos no es ningún descubrimiento, pero al analizar los datos los científicos se encontraron con la sorpresa de que las bacterias presentes en distintos ombligos diferían más de lo esperado. «Al estudiar los ombligos vimos una inquietante e inmensa riqueza de vida, el ombligo medio hospedaba alrededor de 50 especies y entre distintos ombligos encontramos miles de especies», escribe en la revista Scientific American el biólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EEUU) Rob Dunn, quien ha liderado el estudio.

«Los ombligos me recordaban a un bosque tropical», explica Dunn, por la correspondencia con la llamada «hipótesis oligárquica» de la ecología.

Según la hipótesis, en las selvas hay una gran diversidad de especies de árboles, pero hay una serie de especies, conocidas como «oligarcas», que están presentes en la mayoría de bosques y son más comunes allí.

El ombligo también tendría sus «oligarcas», pues solo ocho bacterias estaban presentes en más de un 70 % de las muestras tomadas en el estudio, y casi la mitad de todas las bacterias encontradas en las muestras son de esas ocho especies. Así, las bacterias más frecuentes tienden a ser las más abundantes, pero ninguna de las más de 2.300 especies se encontró en todos los ombligos.

Los investigadores también destacan el hallazgo, «por primera vez en la piel humana», de tres especies de arqueas, microorganismos que suelen vivir en ambientes extremos como géiseres o aguas ácidas; dos de esas tres especies se encontraron en el ombligo de un hombre que aseguró no haberse bañado en «bastantes años».

Concluyen que «sigue siendo difícil predecir qué especies de bacteria se pueden encontrar en un ser humano en particular, predecir qué especies son más frecuentes (o raras) parece más sencillo, al menos para aquellas especies que viven en ombligos». El estudio forma parte del proyecto «Belly Button Biodiversity (BBB)» -Biodiversidad del ombligo-, una iniciativa de la Universidad Estatal y Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte (EEUU), que pretende explorar y dar a conocer «la jungla microbiana» que todos llevamos sobre la piel.

Estudian el ombligo como ejemplo de la biodiversidad de la piel porque la marca del nacimiento es un refugio más seguro -más aislado y dónde seguramente frotamos menos en la ducha- para los microbios. Microbios que, como recuerdan desde el BBB, «en su mayoría no son malos». «Tu cuerpo alberga especies que ningún científico ha estudio, tu ombligo puede ser una de las últimas fronteras biológicas», dicen en su página web.

viernes, 7 de diciembre de 2012

La NASA niega que el fin del mundo vaya a producirse el 21 de diciembre



La NASA ha informado que, en las últimas semanas, su blog 'Ask an astrobiologist' ('Pregúntale a un astrobiólogo') ha recibido más de 5.000 preguntas que versan sobre la predicción maya del fin del mundo en 2012 y sobre el impacto contra la Tierra del planeta ficticio Nibiru el próximo 21 de diciembre.

El experto que habitualmente participa en este espacio, el astrobiólogo David Morrison, se ha visto obligado a calmar a los usuarios más alarmados y ha hecho públicas las respuestas a algunas de las cuestiones más frecuentes que se le han presentado en los últimos días.

Así, el científico ha dejado claro que la profecía de que Nibiru se dirige hacia la Tierra, proviene de fábulas y poemas sumerios, en los que aparece como un 'personaje' ficticio. Este planeta es un nombre en la astrología babilónica, a veces asociado con el dios Marduk.

Morrison ha tenido que lidiar contra internautas que aseguran que la NASA esconde la existencia real de este planeta y que, incluso, ha creado un telescopio en el Polo Sur para estudiarlo. El experto ha desmentido todos estos comentarios y ha especificado que el telescopio que existe en la Antártida no fue construido por la NASA, sino por la National Science Foundation, y que es un radio telescopio, no un instrumento óptico, por lo que no puede tomar imágenes o fotos.

En este sentido, ha apuntado que muchas de las fotos y videos que existen de Nibiru en Internet, en las que se puede ver el cuerpo cerca del Sol, son imágenes falsas del Sol, causadas por reflejos internos en la lente. Morrison ha indicado que estas manchas se pueden identificar fácilmente por el hecho de que aparecen diametralmente opuestas a la imagen solar real, como si se reflejara a través del centro de la imagen.

La NASA no se ha librado de recibir preguntas sobre si el Gobierno estadounidense podría estar ocultando el fin del mundo tras el impacto del planeta. El científico ha respondido que ningún gobierno ni organización podría controlar a los millones de científicos independientes en todo el mundo ni a la gente que mira el cielo. "Si algo fuera a chocar contra nosotros, cualquiera podría verlo", ha señalado.

Profecía maya

En cuanto a la profecía maya del fin del mundo, el experto de la NASA basa sus respuestas en que "se ha hecho una mala interpretación" del calendario tallado por esta civilización.

Según ha precisado, lo que indica este documento es que el día 21, fecha del solsticio de invierno, termina un ciclo. De este modo, ha apuntado que arqueólogos y expertos coinciden en que los antiguos mayas no se referían a ese día como apocalíptico. A su juicio, la mala información se ha extendido como consecuencia de las redes sociales e Internet. Para Morrison, la profecía maya es "solo una fantasía fabricada".

Además de estas cuestiones, el astrobiólogo también se ha enfrentado a preguntas sobre un posible cambio de eje de la Tierra o si el planeta va a acabar siendo alcanzado por una llamarada solar que acabe con la vida.

sábado, 24 de noviembre de 2012

En un mes podría estar lista la tecnica de producción de carne sintetica



Los rumores indican que dentro de un mes se podrán producir de forma suficientemente barata células musculares para consumo humano. Pero un filete es algo más que músculo.

Hace años se hizo un experimento en el que se troceó carne de distintos animales (cordero, ternera, cerdo) y se le quitó la toda la grasa. Una vez cocinada, los catadores no fueron capaces de diferenciar cuál era el cerdo, la ternera o el cordero. ¡La grasa es esencial para que apreciemos el sabor de la carne! De todos modos, como nos explica desde la Universidad de Extremadura Jorge Ruiz Carrascal, esta carne de laboratorio tendrá “al menos los fosfolípidos de membrana de las fibras, que al fin y al cabo son los que se oxidan más deprisa cuando se cocinan, dando lugar a los compuestos volátiles que producen aroma”.

Claro que no podremos decir que se trata de un filete de verdad. Como mucho llegará a ser algo así como unos chicken nuggets, unos palitos de pescado o las famosas angulas: un producto hecho con una masa de carne. Eso sí, como ya se hizo en 2002 con carne de pescado de laboratorio, se podrá marinar, condimentar incluso añadir grasa de verdad para que le de un buen sabor. Claro que si le añadimos grasa de verdad no eliminanos uno de los objetivos de esta idea, la necesidad de criar y sacrificar terneritos .

Esperemos que esta vez no pase como con la carne de pescado de laboratorio y las autoridades sanitarias permitan que se destine a consumo humano. Si no, el proyecto, por muy ecológico que parezca no tiene sentido. Todos los ingredientes son conocidos, así que en principio, no tendría que haber ningún problema. Tan sólo, que el producto guste a los consumidores.

viernes, 2 de noviembre de 2012

La basura espacial que orbita la Tierra suma ya 16.530 escombros



La basura espacial que orbita la Tierra ha alcanzado los 16.530 escombros de satélites y cohetes, lo que supone 131 objetos más que los que había desde el 30 de junio de este año, según se desprende del último informe trimestral de la Oficina del Programa de la NASA de Restos Orbitales.

Por 'basura espacial' se entiende la cantidad de satélites activos o inactivos que han sido lanzados o bien bajados de sus órbitas para ser hundidos en el mar, así como cohetes espaciales antiguos y en funcionamiento, y demás objetos procedentes de la fragmentación de residuos, generados por ejemplo en explosiones.

De manera desglosada, de los 16.530 cuerpos espaciales que rondan el planeta, la 'Commonwealth of Independent States' (CIS) -Reino Unido y sus colonias- se mantiene, con respecto a los del trimestre anterior, como la que mayor cantidad de basura desecha al espacio, con un total de 6.195 objetos; seguida de Estados Unidos con 4.945, y de China con 3.726.

Mientras, la Agencia Espacial Europea (ESA) sigue siendo la entidad que menos objetos emite al espacio, con tan sólo con 86 cuerpos, uno más que en 2011, y de los que concretamente 41 proceden de explosiones y 45 son cohetes, cuerpos y demás escombros.

Además, hay países que independientemente de la agencia espacial a la que pertenezcan, también envían y 'tiran a la órbita terrestre' aparatos espaciales. Así, sería el caso de los 492 franceses, los 199 que tiene Japón, o los 175 indios, según se desprende de este informe de la NASA.

El programa de la NASA encargado de controlar la basura espacial es el 'U.S Space Surveillance Network' (SSN). La iniciativa la desarrolla el Gobierno de Estados Unidos y tiene como principal objetivo detectar, controlar, catalogar e identificar estos objetos hechos por el hombre y que orbitan alrededor de la Tierra. Asimismo, se encarga de predecir cuándo y dónde caerá un objeto de nuevo en la Tierra, cuál es su posición en el espacio, detectar nuevos cuerpos residuales en el espacio y a qué país pertenecen, además de informar a la NASA si estos objetos interfieren con la estación Shuttle.